Fuente de Esperanza (Relato de La Pluma de los Sueños)

M.O.A.T.

ARCHIVOS CLASIFICADOS

 

 

Caso: Fuente de Esperanza

Agente asignado: Enrique Ortiz

Clasificiación de misión: A     Sesiones: 2

Presupuesto: 100.000 ptas

Estado del caso: Incompleto

 

 

DATOS DEL PACIENTE

 

Nombre: Julián Salamanca                     Edad: 28 años

Estado: Traumático, sin posibilidades de realizar una vida corriente. Sufre largos periodos de ausencia perdido en las divagaciones y recuerdos del accidente automovilístico donde perdieron la vida su mujer e hijo no nato.

 

 

PRAXIS

 

 

Procedimiento onírico: Recuperación de la consciencia y normalidad del paciente tras trauma sufrido en accidente automovilístico.

Sesión 1: 23/02/1983. La duración de la sesión fue de dos horas, donde el CS exploró diversos métodos de llegar a la psique del paciente mediante sueños realizados entre Obscure y Ánima. El CS consiguió un leve acercamiento al paciente. Se adjunta copia del informe de sesión del CS.

Sesión 2: 05/03/1983. La duración de la sesión fue de hora y media. Se detuvo la sesión puesto a que el CS encargado de misma se encontraba en observación tras demostrar romper los protocolos del MOAT en dos ocasiones. Se suspende el tratamiento a cargo del Caminante de Sueños Enrique Ortiz de Landázuri y quedamos a la espera de que el director adjunto entregue el caso a un agente con mayor responsabilidad y conocimiento. Se adjunta copia del informe de sesión del CS y además adjuntamos párrafos aislados de dicho informe y con anotaciones de estudio para la valorar la expulsión del Caminante de Sueños.

 

 

 

Informe de misión.                        

Caso: Fuente de Esperanza.

Caminante de Sueños: Enrique Ortiz

Sesión: 2

Nº de colegiado: 350-ESPMOAT        

INFORME DE ACTUACIÓN:

No puedo más que expresar mi más amarga decepción y disgusto al comprobar en esta sesión que el M.O.A.T. parece necesitar ponerme una niñera para hacer mi trabajo y romper así mis propias herramientas y procedimientos. Dicho esto, paso a dar detalle de la sesión y explicar los porqués de que haya sido un completo fracaso. Me queda más que claro que diga lo que diga me quitarán el caso, pero por lo menos dejaré evidencias de que mi procedimiento no fue errado…

 

 

Enrique entró en la habitación. Antes de entrar en el sueño del paciente quería asegurarse de que estaba completamente tranquilo. Se sentó en la cama de al lado y miró de reojo las dos jeringuillas que le prepararon para facilitarle la tarea. Sus padres le metieron en el Instituto del Sueño de Madrid con apenas ocho años de edad. En su momento lo consideraron un prodigio al demostrar ciertos patrones de conducta que podían ser potencialmente educados en el mundo onírico. Ahora Enrique tenía diecisiete años y desde hacía algo menos de un año sus intendentes, supervisores y profesores no cesaban de recordarle que no rendía lo suficiente. Un prodigio que resultó ser una decepción. Aquellas jeringuillas suponían un recordatorio de ello, ya que de alguna manera le estaban diciendo “sin tomarte esto no consigues hacer bien tu trabajo”. Murmuró varias maldiciones en voz baja y se tumbó en la cama pensando en un ritmo nuevo, en una letra que le rondaba desde hacía días. Meses atrás su hermano le animó a formar una pequeña banda y le entusiasmaba la idea, además de que pensar en las canciones y los ritmos le ayudaban a conciliar el sueño y evitar los pensamientos negativos sobre la organización del sueño.

 

Despertó frente a una montaña rocosa desprovista de vegetación y de piedra negruzca. A su derecha el murmullo del agua le hizo prestar atención a una abertura en la roca por donde el rio cruzaba la montaña. Del interior de la gruta surgían lamentos ahogados, un niño pequeño sorbiéndose los mocos lloraba desconsolado propagando su lamento por toda la cueva. Enrique se adentró en la caverna, se agachó y alcanzó una piedra desmenuzándola para comprobar en qué esfera se encontraba. Los granos de arena de un intenso verde jaspe cayeron lentamente sobre el oscuro y húmedo suelo. Se espolsó las manos, exploró el lugar intentando descubrir de donde venía el lamento. Siguió el cauce del rio y al cabo de un rato se percató de que el llanto provenía de la propia agua.

―Un rio ―se dijo a sí mismo―. Me lo quieres poner difícil, ¿eh? Muy bien, Julián, muy bien.

Con cuidado de no romper la tensión de Quimera del sueño Enrique alteró lentamente la naturaleza de éste. Gradualmente y cada vez con mayor fuerza sopló un gélido viento de tal intensidad que escarchaba las estalactitas y el musgo de toda la cueva. El lamento del niño se hizo más intenso, la realidad vibró y entonces todo quedó en calma. El rio se convirtió en una laguna negra y la cueva ganó un tamaño tal que apenas se conseguía ver donde acababa. Enrique frunció el ceño, tocó el agua del lago, no sintió nada. Estaba solo. Julián, el paciente, ya no estaba en el sueño. Enrique esperó. No escuchó el zumbido que les provocaba despertar cuando o bien se había acabado el tiempo de la sesión o el durmiente se había despertado. Se llevó las manos al cuello, bufó sin explicarse cómo un durmiente común consiguió abandonar un sueño sin despertar.

―Debe haber generado un micro sueño, un sueño dentro de otro sueño ―musitó pensativo―. Joder, no se me dan bien las habilidades de rastreador pero como me salga del sueño y solicite un CS rastreador van a dejar constancia en mi curriculum seguro.

Se zambulló en el lago, usó sus parcos conocimientos como rastreador para buscar el hilo conductor hacia el durmiente pero no conseguía nada, por lo tanto decidió nadar hasta el fondo, tenía que encontrar o bien la frontera del sueño o el núcleo de éste. Tomó la forma de una trucha y agitó sus aletas rápidamente. No escuchaba nada, no veía nada, pero sentía la proximidad de la frontera del sueño. Cuando quiso darse cuenta cayó sobre el césped de un parque. Volvía a ser él mismo.

―Aquí estás ―dijo aliviado al levantar la vista y observar a Julián con la cabeza dentro de una pequeña fuente de piedra. Julián respiraba a grandes bocanadas dentro del agua estancada de la fuente, como si sus pulmones en vez de alimentarse de oxígeno se nutriesen del agua―. Julián, Julián, soy yo, ¿me recuerdas?

Enrique posó su mano en el hombro de Julián, quien al sentirle sacó la cabeza de la fuente aguantando la respiración. Lo miró a los ojos demostrando un tremendo terror.

―No tengas miedo, recuerda que estoy aquí para ayudarte―Enrique convirtió la pequeña fuente en una digna de un palacio romano. Los dos estaban en el centro de la misma mientras a su espalda una estatua de Venus dejaba caer a raudales agua. Se zambulló en el agua junto con Julián―. ¿Te encuentras más cómodo en el agua? ―el hombre asintió con la cabeza suspirando profundamente―. Pero sabes que no eres un pez, que necesitas respirar aire. En la vida, donde está tu familia, donde estás tú, el agua te ahoga Julián. ¿Te acuerdas porqué buscas la calma?

Julián lo miraba sin parecer entender sus palabras.  Enrique no veía avance en el estado del paciente. Llevar la sesión con el protocolo habitual y estudiado por el psicólogo del MOAT no estaba dando los frutos esperados, por lo tanto decidió tomar el control de la situación y generar su propio modus operandi. La fuente y  el agua donde estaban se tornó en un campo estrellado, al fondo se encontraba una casa de campo. Julián se llevó las manos al cuello abriendo la boca y gimiendo.

―Julián, escúchame. Respira. Tienes que respirar, tú puedes respirar. ¡Mírame a los ojos!

Al principio todo parecía ir de mal en peor, la tensión de Quimera reaccionó a la alteración de Enrique, el campo se estaba encharcando, la casa se descomponía en trozos y grandes geiseres comenzaron a emerger del suelo. Julián se estaba ahogando e intentó correr hacia uno de los géiseres pero Enrique lo cogió por los hombros y le volvió a repetir que respirara. El hombre tomó una primera bocanada de aire, más por desesperación que por propia voluntad. Enrique le cogió de la mano y tiró de él hacia la casa. No podía continuar el tratamiento en aquel sueño. Abrieron la puerta de la casa y descendieron unas angostas escaleras que les llevaba a una habitación. Julián se tensó reconociendo la estancia.

―Mi… mi casa.

―Eso es, Julián. Esta es tu casa. Hace más de un año que no la visitas.

―Estoy en mi casa, es mi habitación ―respondió acariciando las sábanas de la cama de matrimonio.

―Julián, llevas un año en casa de tus padres, en una pequeña habitación de la que apenas sales. Tus padres te necesitan ―Enrique, recordando eventos pasados del paciente, recreó una animada conversación en la planta de abajo. Según el padre de Julián fueron las navidades más felices que pasaron en familia.

―Sonia está aquí ―afirmó Julián saliendo a la carrera por la puerta. Bajó las escaleras encontrando a toda su familia frente a la chimenea; Su mujer, su padre, su madre y su hermana jugaban a las cartas y reían―. Sonia…

―Faltas tú, Julián. ¿No lo ves?

Julián negó con la cabeza, reculó golpeándose con fuerza el pecho y la cara.

―No, no, no. Ella no está, esto ya fue, ya fue.

Julián abrió la puerta de entrada a la vivienda y al cerrarla se encontró en un pasillo. Su rostro se tornó blanco, comenzó a temblar.

―Recuerdas esta noche, ¿verdad? ―dijo Enrique generando la escena en la que Sonia, embarazada y muy mal herida, era llevada en una camilla al quirófano―. No puedes hacer nada, no pudiste hacer nada, la rueda del coche se salió, no fue culpa tuya Julián. Tienes que aceptar lo que pasó por muy doloroso que sea, no puedes dejarte morir. Tu familia te necesita, Julián.

Julián pareció enloquecer, quería salir de aquel pasillo, no deseaba estar allí, arañaba las paredes al no encontrar salida. En dicho momento Enrique perdió el control del sueño, Julián estaba alterando el entorno. No salía de su asombro, un simple durmiente estaba combatiendo las esculturas oníricas de un Caminante de Sueños experto como él. La realidad se quebró convirtiéndose en un pozo de negrura que todo lo absorbía. El pozo se hizo un vertiginoso vórtice que se tragaba toda la realidad, generando escenas pasadas, vividas y recordadas; desde una pataleta en el colegio, el primer beso con su mujer hasta escenas de la biblia donde una delgada y aterrada Eva abrazaba a Adán mientras caían en el abismo interminable. Enrique cayó junto a Eva y Adán, sumido en la nada, sintiendo una enorme presión en la cabeza y el pecho, la negrura lo oprimía mientras escuchaba los gritos y sollozos de Julián impregnándolo todo.

―Ya es suficiente.

La oscuridad se transformó en una densa niebla negra que poco a poco se disipó transformándose en un bello jardín colmado de fuentes de diferentes tamaños y estilos.

―Desde este momento me encargo yo del caso Fuente de Esperanza, no serán necesarios más tus servicios en esta misión, señor Ortiz.

Enrique reconoció al momento a Samuel Cabañero, rector de la universidad onírica de Madrid.

―¿Qué hace usted aquí? ―le preguntó molesto Enrique.

―He revisado los informes de sus últimas misiones, descubriendo mala praxis en más de uno, falta de conocimientos básicos como escultor y rastreador que no debieran darse en un agente de su cualificación y que por lo tanto está resultando un problema para concluir con éxito las misiones que se le encargan, señor Ortiz.

―El director de la universidad ha revisado mis informes ―asintió contrariado Enrique―. Porque han presentado quejas, ¿verdad?

―Joven, este es un trabajo serio y muy delicado, no podemos permitir que los agentes se salten los protocolos de conducta y actuación y mucho menos pasar por alto que un CS no esté a la altura de su licenciatura. Como ha podido comprobar, salirse de los cánones de actuación recomendados por el psicólogo ha sido un completo desastre. La gente no va a confiar en nuestra función si no ven resultados y claramente con esa actitud no verán resultados, sino problemas y desconfianza al tener que prolongar las sesiones, sesiones que a nuestros clientes les cuesta un dineral.

―¿Sabe que le digo? Estoy harto del MOAT, harto de la DEO y de las mamarrachadas de la universidad del sueño. Soy muy capaz de muchas cosas y no voy a dejar que cuatro pelagatos chupatintas me ninguneen. Tengo un nivel más que capacitado para realizar mi trabajo, otra cosa es que ustedes quieran que de más de lo que ya tengo, de lo que ya soy.

Con esas palabras Enrique abandonó el sueño del paciente y la institución del sueño para siempre.

 

 

 

 

“…el secretismo y falta de claridad en el trato no es cosa nueva desde hace un tiempo, y lo he tenido muy presente, no soy idiota. Puede que, como me han repetido en varias ocasiones, yo sea joven y rebelde, que no entienda que las reglas se deben seguir se quiera o no se quiera. Con toda mi juventud y falta de madurez veo muy de lejos a donde se dirigen los pasos de quienes han dado pie a esta traición, (pues abordar a un Caminante de Sueños en plena misión es una traición desconcertante) no quieren a un crio que piense por sí mismo, que pese a sus errores y no ser uno de esos dotados con un don especial en el mundo onírico, ofrezco y doy lo mejor de mí al coste que sea necesario. Me consta y no dudo de la dureza con la que se efectuará el castigo pertinente, que por estas palabras y por mis faltas anteriores sufriré grandes consecuencias, pero como aquel que dice; no me arrepiento de lo de ayer. Si mi carrera como CS se ve truncada por esto, por “el duende” que nos invita a soñar, quien domina nuestros trabajos, virtudes y estudios, que así sea, estoy cansado de luchar para que se me reconozca el nivel de Maestro Escultor y que siempre se boicotee y se me exija más de lo que está estipulado en el pase de grados. No estoy dispuesto a seguir “caminando” estos senderos de traición, así pues, actúen como crean convenientemente.

 

ENRIQUE ORTIZ DE LANDÁZURI

C.S. Escultor Experimentado

La pluma de los sueños


Rodrigo Quesada es un Caminante de Sueños, una persona instruida para poder navegar entre los sueños y crear nuevos y diversos. Su hija ha sido raptada, extraida de su propio sueño y él no sabe porqué, pero pronto descubrirá que ciertas personas quieren utilizarlo para usar una habilidad muy singular y propia.

La pluma de los sueños es una aventura dentro del mundo onírico, un mundo fantástico y creado por mí donde las influencias de Neil Gayman y la película Origen me inspiraron para darle las últimas pinceladas a esta historia que considero tan intrigada, enigmática y bella como curiosa.  Amantes de la novela de fantasía esta obra os encantará.

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Os digo esto porque es posible que en un futuro no muy lejano, Los cuatro Jinetes, cuando acabe de maquetarlo, hacer el pdf y la portada, se vea sometido tambien a pequeños cambios literarios, de descripciones, o de sucesos menores que se encuentran en las 24 páginas que podéis leer.

Como en los otros blogs, por favor, comentad y criticad lo que leais, siempre será util para mí, tanto como escritor y como crítico.

Os dejo el video de presentación de la obra

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un saludo

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